El síndrome de Audie Murphy

Siguiendo con la línea temática de la gestión empresarial, hoy toca repasar un comportamiento que he denominado el síndrome de Audie Murphy.

Audie Leon Murphy (1924-1971) fue un militar y un actor estadounidense. No es que fuese un gran actor como Bogart, su fama y notoriedad provienen de su época de militar, ya que fue el soldado norteamericano más condecorado durante la segunda guerra mundial, en la que le fueron concedidas entre otras condecoraciones, la medalla de honor del congreso, la cruz de servicios distinguidos o dos estrellas de plata.

¿Y qué tiene que ver la gestión empresarial con el soldado más condecorado de la segunda guerra mundial?, pues eso, las condecoraciones.

Es cierto que vivimos en mundo muy competitivo, y teniendo en cuenta estos tiempos oscuros de crisis económica, la gente quiere darse a conocer, destacar, conseguir méritos para asegurar su puesto, pero existen formas y formas de hacerlo.

Siempre he sido de la opinión que cuando juegas en equipo, los éxitos son de todo el equipo. En un equipo no puede haber lugar para el individualismo. Sin embargo, cada vez es más común en las organizaciones destacar a individuos en detrimento de un equipo de trabajo, por ejemplo, algo muy del cine made in USA (asociado a cosas como el rey de las fotocopias, una hamburguesería o The Office) como el "empleado del mes", que de manera inquietante, se está trasladando a este lado del charco. 

Este fomento de la competitividad en la empresa no creo que sea sana, es como si, recordando la escena de la galera de Ben-Hur, le dieran el premio a uno de los remeros de una galera y dejasen al resto (que también ha contribuido) mirando. La verdad es que si una empresa quiere reconocer el éxito en un proyecto, debería reconocer a todos los miembros de un equipo, no sólo a uno (empleado del mes) o al líder (que a veces llevan asociados una paga de incentivos).

Esto de los incentivos me recuerda al año 2006, no llevaba ni un año trabajando y me encargaron coordinar un subproyecto que tenía una duración de 6 meses. Semanalmente pasaba un informe de progresos a mi jefa, que luego iba circulando al cliente y nuestros mayores, sin embargo, unos dos meses antes del deadline, estos informes de progresos además de enviarlos por mail, los presentaba a mi jefa, la jefa de mi jefa y al jefe de la jefa de mi jefa, que su vez se los presentaba al director general de la empresa. Mucha gente pendiente de los avances de un ex-becario, ¿no?. No era muy normal, pero siempre consideré que ese proyecto era crítico y era normal estar pendiente. El caso es que llegó el deadline y el objetivo se cumplió al 97%, que teniendo en cuenta que el objetivo era complejo, para mi era una gran cifra. Sin embargo, para toda la cadena de jefes no era así y me pidieron un informe de justificación del 3%, si bien conocían las causas, querían un informe oficial que reflejase todo con las firmas de los proveedores que habían incurrido en retrasos y sus causas. ¿Para qué era ese informe? pues la respuesta es sencilla, para no ver peligrar su paga de incentivos. ¿Incentivos?, pues yo no vi nada e hice todo el trabajo. Es como si, retomando a Ben-Hur, todos reman y el premio se lo lleva el capataz...

Hay un tercer comportamiento, además de los incentivos para jefes y el del empleado del mes, que también asocio al síndrome de Audie Murphy. Lo podríamos llamar, siguiendo la terminología militar, "la acción heroica en solitario". ¿Y qué es eso?, pues retomando a Audie Murphy, es una acción que alguien hace en solitario, en el caso de este personaje, "saltar sobre un tanque en llamas para usar su ametralladora  sobre las tropas enemigas" para salvar a todo su pelotón. En la guerra, las acciones heroicas se hacen para salvar a tus compañeros, nunca se hacen pensando en ganar medallas, sin embargo, en el mundo de la empresa, la gente se lanza al pozo buscando una medalla en detrimento de sus compañeros.

¿Exagero?, yo creo que no. La verdad es que es preocupante la falta de ética en algunos "profesionales de las reuniones" que se van reuniendo con unos y otros captando ideas y que luego son los que se reunen con el cliente, hacen un mashup de lo que han recopilado y lo presentan como su obra, llevándose todo el mérito. Es preocupante cuando ves a gente pedirte informes para borrar el nombre del autor y poner el suyo, o por ejemplo, cuando ves a gente que forman parte de un mismo proyecto reuniéndose por separado con el cliente proponiendo cosas totalmente descoordinadas. Hay una película de Sam Peckinpah, La Cruz de Hierro (1977), que además de estar ambientada en la Segunda Guerra Mundial, nos muestra a un inepto capitán, interpretado por Maximilian Schell, que persigue, sin escrúpulos, una Cruz de Hierro, incluso atribuyéndose la acción de otro oficial muerto en combate.

No sé, quizás esté anticuado o quizás debería retirarme y dedicarme a otra cosa, pero tal y como yo entiendo las cosas, si trabajas en un equipo, hay que jugar en equipo y el mérito (la condecoración) es de todos. Es cierto que dentro de un equipo los hay que colaboran más y los hay que se arriman menos, eso es otra historia, pero el resultado es de todos. 

Ahora que está el mundial, en un equipo de fútbol juegan 11 jugadores y todos contribuyen al éxito del equipo, no es sólo el delantero que marca el gol, existe un portero, unos defensas o un hábil jugador que hizo el pase del gol al delantero, sin embargo, en la prensa rendimos tributo al que marca el gol. Es esta cultura de ensalzar al héroe la que nos hace ser egoístas profesionalmente y que veamos a nuestros compañeros como competidores, la que hace que no compartamos toda la información y nos reservemos algo para lucirnos en alguna reunión, la que nos hace puentear a los demás y hacer cosas por nuestra cuenta para ganar puntos..., en definitiva, lanzarnos al tanque en llamas en busca de una medalla.

El éxito proviene de la suma de esfuerzos de todos los miembros de un equipo, todos aportamos cosas, por tanto, el mérito es de todos. Intentemos ser honrados y no nos apropiemos de ideas de nuestros compañeros, no les puenteemos y si lideramos a un equipo, reconozcamos que nuestro éxito no hubiese sido posible sin ellos. Si tenemos que parecernos a Audie Murphy, que sea en la capacidad de sacrificio y en la lucha por sus compañeros, ahí es donde realmente crecen las condecoraciones. Las medallas vienen a ti, no las puedes buscar.

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