23-F

Este año parece que está de moda el 23-F, supongo que nuestro país comienza a ser mayor de edad y puede asumir su propia historia con lo que va siendo hora de saber algo más sobre un suceso que supuso un punto de inflexión en la todavía frágil democracia española.

Corría el año 1981, el año en el que nací, habían pasado menos de 5 años desde la muerte de Franco y 2 años y 1 mes desde el referéndum que aprobó la Constitución de 1978, el gobierno de Adolfo Suárez se enfrentaba a una crisis económica, a las tensiones nacionalistas, al recrudecimiento de las acciones terroristas de ETA y a un ejército, muy numeroso, con una cúpula algo anclada en el antiguo régimen, además el partido UCD se enfrentaba a luchas internas. El 29 de enero, Adolfo Suárez anunció por TV su dimisión:


La dimisión del presidente provocó una restructuración del partido en la que Leopoldo Calvo-Sotelo es nombrado candidato a presidente del gobierno. El día 18, Calvo-Sotelo presentaba su nuevo gobierno en el parlamento, pero en la votación del día 20 no obtuvo la mayoría necesaria para la investidura, por lo que debía producirse una nueva votación el día 23.

El día 23 de febrero confluyeron en una sola acción las distintas vertientes golpistas que se habían fraguado en el ejército: la rama dura y de acción, promovida por el Teniente General Jaime Milans del Bosch y Ussía y la rama más política, encarnada en el General Alfonso Armada y Comyn.

A las 18:21, en plena votación, el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entró pistola en mano en el congreso junto a un numeroso grupo de guardias civiles:


El vicepresidente del gobierno, el teniente general Gutiérrez Mellado se levantó de su escaño y plantó cara a los guardias civiles que intentaron reducirle intentando hacerle caer con una zancadilla.
Poco después, el Teniente General Jaime Milans del Bosch, Capitán General de la III Región Militar, declaró el estado de excepción en Valencia, sacando los tanques a la calle y tomando el gobierno civil de Valencia, la cosa se complicaba.

Estando el gobierno en pleno secuestrado y para ocupar el vacío de poder, se forma un gobierno provisional formado por subsecretarios de estado con Francisco Laína, director de la seguridad del estado, como presidente provisional del gobierno.

Mientras avanzaba la noche, el golpe, que según hacían creer los instigadores a sus tropas, era algo apoyado por el Rey, se iba desmoronando con la negativa de éste a apoyarlo y con sus llamadas al resto de Capitanías Generales del territorio.

Al interior del congreso entraron varios mandos para intentar convencer a Tejero, encabezados por el General Aramburu Topete, el entonces Director General de la Guardia Civil, que sin éxito instaló el puesto de mando en el vecino Hotel Palace. Al interior del congreso también llegó el general Alfonso Armada, parte del plan golpista, quien pretendía sibilinamente, simulando negociar con los asaltantes, proponerse como solución de compromiso. Su secreto plan de golpe emulando al general francés De Gaulle, fracasa al negarse Tejero a que presidiera un gobierno del que también formarían parte socialistas y comunistas. Más tarde, descubiertos sus planes, sería relevado de su puesto de Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército por su implicación en la trama golpista.

A la medianoche, Alfonso Armada se presentó en el Congreso con un doble objetivo: convencer al teniente coronel Tejero para que depusiera su actitud y asumir él mismo el papel de jefe del Gobierno a las órdenes del Rey, en actitud claramente anticonstitucional. Pero Armada no era la "autoridad competente" esperada y Tejero lo despachó violentamente.



Sobre la una de la madrugada del día 24 de febrero, el Rey intervino en TV, vestido con uniforme de Capitán General de los Ejércitos para situarse contra los golpistas, defender la Constitución española, llamar al orden a las Fuerzas Armadas en su calidad de Capitán General y desautorizar a Milans del Bosch. A partir de ese momento el golpe se da por fracasado. Milans del Bosch, aislado, canceló sus planes a las cinco de la mañana y fue arrestado por su segundo, mientras que Tejero resistió hasta el mediodía del 24 una vez negociada su rendición y entrega.


Sólo 30 personas fueron condenadas, 1 civil y 29 oficiales, ya que el pacto de rendición (el pacto del capó) pedía responsabilidades del grado de teniente hacia arriba. Las mayores condenas fueron para Tejero, Armada y Milans del Bosch, 30 años para cada uno, pero ninguno cumplió la condena íntegra, el resto de implicados osciló en condenas de entre 1 y 10 años, con expulsión del servicio a partir de 3 años o más de condena, por lo que muchos golpistas siguieron en activo dentro del ejército.

Mirando con perspectiva el 23-F hay muchas incógnitas que el juicio y sus implicados nunca desvelaron:
  • Los Guardias Civiles que asaltaron el congreso llegaron en autobuses que no pertenecían al parque móvil de la benemérita, además de contar con equipos de tranmisiones que pertenecían a la escuela del CESID.
  • Además de los 29 oficiales condenados, ¿hasta qué grado del ejército había calado el plan golpista?
  • ¿Qué hubiera pasado si la división acorazada Brunete hubiese ocupado Madrid tal y como estaba previsto?
  • ¿Engañó el General Armada a Milans y Tejero?
  • ¿Por qué se indultó a Armada, Milans y Tejero? ¿Por qué cobran pensión del ejército Armada y Tejero?
  • Si el golpe estaba ya frustrado, ¿por qué el Comandante Ricardo Pardo Zancada entró en el congreso con una columna de Policía Militar de la división acorazada Brunete?
Milans del Bosch murió en 1997, siendo indultado en 1991 por su edad, Armada fue indultado en 1988 y vive en su pazo gallego y se dedica a cultivar plantas, Tejero salió de la carcel en 1996 en régimen de libertad condicional y vive a caballo entre Alhaurín de la Torre (Málaga) y Madrid.

Armada vive totalmente retirado y no concede entrevistas relativas al 23-F y su papel en éste, Tejero sin embargo sigue vinculado a grupos de extrema derecha y acude a homenajes a Franco en el Valle de los Caídos o escribe algún artículo de opinión de índole política, Pardo Zancada realizó sus tesis doctoral en periodismo mientras estaba en prisión, ha escrito un par de libros sobre el golpe y sigue vinculado a publicaciones periodísticas de ideología próxima a la derecha.

Esta semana ha vuelto a estar de moda el 23-F, Antena 3 ha emitido una TV Movie de 2 episodios con una trama de ficción sobre el 23-F y la implicación del CESID en ella. Como era de esperar, al ser un producto de Antena 3, el rigor histórico brilló por su ausencia. La verdad es que lo único bueno fue la emisión, al finalizar el capítulo del lunes, de un reportaje sobre el 23-F con entrevistas a los golpistas Armada, Milans y Pardo Zancada que realizaron en el 97.

La otra nota de ficción la ha dado TVE emitiendo otra TV Movie de 2 episodios, "23-F el día más difícil del Rey", una reconstrucción del episodio visto desde los ojos del Rey y lo acontecido en Zarzuela. Lógicamente, me quedé viendo ésta última, seguida del reportaje de Informe Semanal original del 23-F de 1981 y un reportaje de 2005 sobre el mismo tema.

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